No es frecuente pensar en la quiniela de fútbol como sistema de inversión, aparentemente un juego pero en realidad una inversión que, prudentemente gestionada, genera rentabilidades muy interesantes con niveles de riesgo muy moderados.
Todos los Juegos de azar operan a largo plazo contra el jugador. A la larga el que gana es el casino, el dueño de las máquinas tragaperras, el estado en las diversas loterías, et. Y ello es tanto más verdad cuanto más se repita el juego: la única opción sensata del jugador razonable, -si es que esta especie existe- es jugar pocas veces y confiar en la suerte. Tan pronto como empieza a operar la ley de los grandes números, el beneficio es indefectiblemente para el promotor de juego. Existe una única excepción matemáticamente demostrada: La Quiniela.
El que juega un sólo boleto puede hacerse millonario, pero lo normal es que simplemente pierda su dinero: seguimos en el terreno del puro juego. En el otro extremo, alguien que jugase todas las combinaciones posibles, (que son 14.348.910, y cuestan 7.174.455,00 Euros), perdería exactamente el 45% de su inversión, -que es el porcentaje que se reserva el Estado-, en el caso de ser único acertante, (y mucho más si no es el único). Pero, sorprendentemente existe en La Quiniela una zona intermedia en la que la probabilidad de ganar es, a medio plazo, superior a la de perder.
Esta zona está perfectamente estudiada a nivel científico y en en ella operan las Peñas que trabajan responsablemente. Pocos inversores individuales acceden a un nivel de inversión que normalmente supera sus posibilidades; los tradicionales, aunque objetivamente no mucho más seguras. De hecho, los fondos de inversión comercializados por Bancos y Cajas han sufrido en el último año pérdidas importantísimas.
Así, han nacido las peñas, para agrupar la inversión de muchos apostantes individuales hasta alcanzar una masa crítica. Aunque naturalmente no todas utilizan los mismos sistemas de cálculo, lo que conduce a diversos niveles de probabilidad de beneficio según la "finura" del cálculo y experiencia de cada una de las peñas existentes.
Permítanos ofrecerle una información personalizada: la quiniela bien gestionada, teniendo en cuenta todos los intereses y circunstancias personales, puede ser una inversión muy rentable; estar informado de ello no cuesta dinero y apenas un mínimo esfuerzo.